EL QUE NO SALTA... ES ARGENTINO!!!
por Roberto C. Neira
No, no vayan a creer que tengo
algún tipo de resentimiento y utilizo cánticos del argot futbolero
para ofender a mis compatriotas. Lo digo, por la resignación que veo
corporizada en una gran mayoría de los argentinos que ni ganas de saltar
tienen a pesar que viven a los saltos.
Ni la honrosa derrota, desde el punto de
vista deportivo, que nos deja fuera de un mundial de fútbol nos conmueve.
Apenas unas lágrimas y algunos lamentos. Como si el destino estuviera
escrito por anticipado...
La receta
futbolística que vino de afuera
Si alguien presumía que el
fútbol podría brindarnos alguna alegría, en las
circunstancias de crisis que vive el país, la realidad indica que nos
hemos equivocado. Digo esto con el derecho que me asiste haber sido uno de los
pocos críticos de Bielsa, en los últimos cuatro
años.
Desde que el mundo es mundo, transformar
la realidad desde lo irreal, ha sido uno de los más grandes
desafíos que tuvieron los filósofos y pensadores más
destacados de la historia.
De modo que a esta altura de las
circunstancias es poco menos que increíble cómo periodistas,
jugadores y una gran parte de los aficionados al fútbol creyeron en la
"revolución productiva", en el "síganme... no los
voy a defraudar" de Bielsa. Por supuesto, hay que descartar, a los que se
tiraron de cabeza para apoyar al técnico buscando réditos
económicos.
¿Por qué digo
"transformar la realidad desde lo irreal"?
Vamos a un ejemplo
práctico.
Bielsa dice que necesita un caballo
blanco. Se lo llevan. Pero cuando el caballo blanco está frente a sus
ojos, Bielsa dice que es negro. Tratan de hacerle entender que no es
así... que se trata de un caballo blanco, pero es imposible, Bielsa no
entiende razones. Finalmente, toma una decisión: compra pintura blanca y
pinta al caballo blanco de blanco.
Seguramente muchos podrán pensar
que con este ejemplo lo que pretendo es demostrar que Bielsa tiene algún
tornillo flojo. No, para nada. No me atrevería a decir esto porque no lo
puedo comprobar. Además, es un tema muy delicado que roza lo personal y
sólo un psicólogo o entendido en la materia podría
determinar si sufre algún tipo de esquizofrenia incipiente.
Lo cierto, es que lo que a algunos nos
parecía blanco para Bielsa era negro y aquí se advierte la
definición más certera de sus esquemas
tácticos-teóricos que llevan a la selección al
fracaso.
Bielsa por adhesión voluntaria o
por admiración personal compra para nuestra selección nacional la
recetas de un estilo de fútbol que sólo se juega en Europa. De
esta manera, debe armar un equipo con jugadores privatizados que pertenecen,
más que a clubes de fútbol, a sociedades anónimas.
Pero esto no sería malo, si esos
jugadores fueran adiestrados para practicar un estilo de fútbol criollo,
propio y personal.
Nada de eso. Se adopta una táctica
de juego calcada del fútbol europeo: 3-4-2-1 y a veces
4-4-1-1.
Es risueño escuchar como algunos
periodistas defensores del "estilo Bielsa", como Elio Rossi, en una
discusión televisiva con el técnico Roberto Saporiti, llegó
a afirmar que Bielsa arma el equipo con seis delanteros. Saporiti (que de
fútbol algo debe saber) en cambio decía que Argentina juega con un
solo delantero. ¿De dónde surge esta diferencia tan grosera?
Precisamente, de los que pretenden
transformar la realidad desde lo irreal. Y esto es lo que sucedió con
Bielsa.
La modalidad de juego que adoptó
Bielsa, le dio resultados en el pre clasificatorio frente a equipos muy
débiles: Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Perú... Mientras que
con Brasil (que tiene su propia escuela futbolística desde 1958) los
enfrentamientos resultaron algo más dificultosos porque perdió 0-3
en Brasil y ganó 1-0 en la Argentina, pero con un gol en contra
brasileño.
El esquema que modeló Bielsa, a la
sombra de los resultados, fue aplaudido por casi todo el periodismo y aceptado
por la gran mayoría del público.
Bielsa comenzó a sobresalir como el
gran cerebro de las estrategias táctico-futbolísticas del nuevo
milenio. El plantel argentino fue endiosado por sus individualidades y de
inmediato surgió como el candidato número 1 para adueñarse
de la copa del mundo.
A la hora de la verdad viene el
fracaso
Cuando la selección nacional,
durante la primera fase del mundial tuvo que competir por la
clasificación para la segunda ronda (octavos de final), comenzaron a
advertirse las dificultades que tenía para llegar al arco rival. Con un
solo delantero es muy difícil hacer goles a equipos que juegan al
contragolpe y se refugian masivamente en los últimos tres cuartos de su
terreno aprovechando la altura y aptitudes físicas de sus jugadores.
Bielsa no tuvo variantes ni sorpresa. Los
cambios siempre fueron previsibles: Crespo por Batistuta, Aimar por Verón
y el Kily González por el Piojo López.
Sorín, fue un invento de
laboratorio. Un defensor
"polifuncional" que para los planes de Bielsa fue inamovible,
aún jugando mal. Pero que por no
tener categoría de delantero fracasó en las únicas
oportunidades que Argentina pudo fabricar para llegar a los arcos rivales.
Otro tema es que los jugadores argentinos
no sienten lo mismo con la casaca nacional que con la de las sociedades
anónimas donde están contratados.
Allá, en Europa, ganan muy buen
dinero, pero tienen que trabajar a destajo, cumplir horarios y tener
disciplina.
Las palabras de Batistuta referidas al
técnico, después de la eliminación, demuestran que en la
intimidad del plantel las relaciones técnico-jugadores no eran demasiado
cordiales.
Bielsa agravó el estado
anímico de varios de ellos, con cambios que no solucionaron nada: Crespo
por Batistuta; Aimar por Verón; Kily González por Piojo
López. La selección aún perdiendo continuó jugando
con un solo delantero.
Lo que no advirtió el
técnico es que un jugador argentino puede encajar perfectamente en un
equipo europeo y adaptarse a sus esquemas tácticos. Pero aplicar esto a
23 jugadores que carecen de la misma velocidad que los europeos, son
físicamente menos voluminosos y cerebralmente diferentes... resulta muy
difícil.
Ayer a mediodía, Julio Grondona, el
presidente de la AFA, aseguró que iba a renovar el contrato de Bielsa por
otros cuatro años.
Pensando en un comentario de Raúl
Alfonsín que negó toda posibilidad de obtener ayuda del FMI
proponiendo una solución "a la criolla" ¿no habrá llegado el momento en que
debamos hacer lo mismo con nuestro fútbol?
¿Por qué no un
"cacerolazo" frente a la AFA para que Grondona siga el mismo camino de
De la Rúa?.
Podría servir esto como punto de
partida para comenzar la tan ansiada reforma del fútbol argentino.
Un deporte que es manejado desde hace
varias décadas por dirigentes que cuentan con el aval de los
políticos de turno y que empobrecieron a los clubes de fútbol
locales dilapidando sus patrimonios.
Una casta de dirigentes corruptos que
deben ser echados de la AFA y de los clubes y, por supuesto, investigados hasta
las últimas consecuencias.
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Junio de 2002)
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