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LOS DIMES Y DIRETES DE LA RECONCILIACIÓN CON URUGUAY 

Usted tuvo la versión de los diarios, revistas, televisión y radios de la Argentina. Ahora podrá sacar sus propias conclusiones a través de una óptica distinta:
la de los protagonistas de la historia.
 
Fue una historia bien nuestra. La "caldera del diablo" al estilo rioplatense y con actores consagrados que merecerían un Oscar de la Academia de Hollywood.
 
Todo comenzó hace pocos días y el desarrollo de la historia fue así...

LA GESTIÓN DE BLOOMBERG

El miércoles 29 de mayo, el gerente de Bloomberg Televisión, Al Kleiman, envió una carta a la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay (Sepredi) en la que describió algunos puntos temáticos de la entrevista que al día siguiente un equipo periodístico de su canal le iba a realizar al presidente, Jorge Batlle.

Kleiman detalló los nombres de los periodistas y los técnicos: Martín Boerr ("idioma español") y David Plumb ("idioma inglés"); el cameraman Roberto García Britos y el productor Hernán Stella.

Entre los temas a tratar figuraban la situación económico-financiera de Uruguay "especialmente, desde la perspectiva de la seguridad bancaria y las inversiones extranjeras", la relación de Uruguay con el FMI y la interpretación del gobierno uruguayo sobre la baja en las calificaciones crediticias.

En la misiva, Kleiman explicó que Bloomberg es utilizada como "fuente primaria de noticias e información por los principales inversores individuales e institucionales de todo el mundo".


LA ENTREVISTA

Cuando dos funcionarios preguntaron al camarógrafo de Bloomberg si había apagado la cámara, les contestó que sí. 

Doctor Batlle, muy gentil", dijo el periodista argentino Martín Boerr luego de entrevistar el jefe de Estado uruguayo sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sobre la economía regional. Boerr le agradeció, a lo cual Batlle contestó: "A usted".

Minutos antes, frente a la cámara, Batlle había respondido la pregunta del periodista sobre la actuación de los políticos argentinos:

"No, señor. No es asunto mío. No voy a opinar yo qué han hecho mal o bien los representantes argentinos. Yo no hago como hacen los medios en Argentina que se ocupan de lo que sucede en el Uruguay y anuncian que van a pasar en el Uruguay cosas que no van a pasar. Yo respeto".

Batlle no había ocultado su enojo cuando el periodista argentino Jorge Lanata había mencionado la posibilidad de que Uruguay aplicara un sistema como el "corralito" bancario que se implementó en Argentina. El recuerdo estaba fresco.

Durante la entrevista con Bloomberg, en primer término, Batlle se refirió a la incidencia de la devaluación en Brasil y de la crisis argentina en la economía uruguaya, y remarcó la importancia que tuvo la aprobación de la ley de estabilidad fiscal para obtener el respaldo de los organismos internacionales de financiamiento.

"Por eso se ha votado el ajuste fiscal para terminar con el déficit. O sea, nosotros contestamos a las situaciones haciendo cosas, no haciendo elucubraciones. Haciendo cosas", sostuvo.

En los minutos siguientes, el periodista comenzó a insistir en el impacto de la crisis argentina en Uruguay.

"No me compare con Argentina, señor. Es otro país diferente. Compáreme con Chile, compáreme con Brasil, compáreme con Estados Unidos. No me compare con Argentina. Si usted es argentino, es un problema suyo, pero no me compare con Argentina, porque es un país distinto. Esto es Uruguay, y Uruguay es Uruguay y Argentina es Argentina. Así que cuando quiera saber qué va a pasar acá, no pregunte qué pasa en Argentina. Pregunte qué pasa en Uruguay", enfatizó Batlle, enérgico.

Respecto a la situación en Argentina, el presidente uruguayo consideró que los argentinos "tienen que mirar hacia adentro", porque enfrentan un problema "interno".

Instantes después, el agradecimiento de Boerr, la retribución de Batlle, y el corte de cámaras.

Según dijeron a El País (de Montevideo) fuentes de la Presidencia, tanto el camarógrafo oficial del edificio Libertad --presente durante la entrevista-- el director del Servicio de Prensa y Difusión (Sepredi) Walter Sánchez, y el propio periodista estadounidense David Plumb, preguntaron a Boerr y al camarógrafo (Roberto García Britos) si la cámara ya estaba apagada, una vez que consideraron que la entrevista había finalizado.

Les contestaron que la cámara estaba apagada, según las fuentes.

LA PIEDRA DEL ESCÁNDALO

Sin embargo, aunque en algún momento efectivamente estuvo apagada, la cámara fue encendida nuevamente, para registrar lo que días después generaría un escándalo.

La grabación terminó siendo famosa, y fue divulgada por decenas de canales de televisión argentinos y uruguayos.

Luego de la entrevista formal, la imagen se corta. Batlle aparece nuevamente en pantalla. El encuadre ya no es prolijo y la cámara permanece en posición fija por los minutos siguientes.

La calidad de imagen fue descuidada. Aparecen en pantalla dos manos que parecerían colocarle al presidente un solapero, mini micrófono de televisión que se engancha en sacos o camisas.

Mientras la persona le acomoda el solapero, el periodista le dice algo (inaudible) a Batlle, y este le contesta: "Pero no importa, no se preocupe. A mí no me importa. Usted pregunte que yo contesto".

La mirada de Batlle evidencia que el periodista se encuentra a algunos metros de su sillón, parado, sobre su derecha. El periodista no tiene micrófono.

Bloomberg: Presidente, en el 2001 la situación en Argentina era muy parecida. Algunos...

Battle: Estimado amigo, en el 2001 la situación argentina era de los argentinos, con los problemas argentinos. Una manga de ladrones desde el primero hasta el último, ¿entiende? Como dijo el señor Barrionuevo, "si nos dejamos de robar dos años, vamos a andar bien". No compare a la Argentina con Uruguay, o usted es un ignorante de la realidad argentina y de la realidad uruguaya. ¿Usted conoce la administración argentina? ¿Sabe cómo se manejan las cosas en Argentina? ¿Sabe la clase de volumen y magnitud de corrupción que hay en Argentina?

Bloomberg: Pasó lo mismo durante diez años cuando el Fondo Monetario nos prestó...

Battle: Mire, señor, ¿sabe una cosa? Arregle su problema con Argentina, y no se meta con Uruguay. Somos dos países diferentes. Y su lío con el Fondo Monetario, arréglelo en Argentina. Y si no quiere ir al Fondo Monetario, señor, no vaya al Fondo Monetario. No hay nadie que lo obliga. Ahora, si usted me viene a pedir plata a mí, yo se la voy a prestar con determinadas condiciones. Ahora, si a usted no le gustan mis condiciones....

Luego de eso, hubo un nuevo corte de cámaras y Batlle que aparece nuevamente en escena. "All right, let's do it" (todo listo, vamos a hacerlo), dice en inglés, en lo que parecería ser, para él, un nuevo comienzo de entrevista.

Sin embargo, nuevamente parado y a distancia del presidente, el periodista le habla nuevamente y genera la respuesta inmediata de Batlle.

Bloomberg: No es la primera vez que discuto con el presidente Batlle. En Quebec, no sé si se acuerda...

Battle: ...Y siempre discutimos con usted, si es un gran macaneador. En vez de mirar las cosas de su país en serio, las mira al revés. Es la tragedia de los argentinos. Los argentinos se pasan diciendo a ver quién es el culpable de no ayudarnos, y no se dan cuenta de que tienen que ayudarse a sí mismos. Y no se dan cuenta de que el idioma que hablan no existe más en el mundo. No hay más en el mundo el idioma que hablan.

Bloomberg: Una sola pregunta le quiero hacer. Si usted le plantea esto a Duhalde...

Battle: ¿Pero cómo le voy a plantear a Duhalde...? No le puedo plantear a Duhalde nada, no tiene fuerza política, no tiene respaldo, no sabe a dónde va. ¿Cómo le voy a plantear nada a Duhalde? ¿Lo voy a molestar a Duhalde con este tipo de planteos?


CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS

El presidente uruguayo, Jorge Batlle, pidió disculpas al pueblo argentino y al jefe de Estado, Eduardo Duhalde, tras las duras declaraciones que realizó en una entrevista televisiva al canal de noticias económicas Bloomberg, donde aseguró que "todos los argentinos son una manga de ladrones".

Con lágrimas en los ojos, el mandatario uruguayo aseguró haber cometido "errores", y pidió "disculpas" a Duhalde y al pueblo argentino.

"Es propio de los seres humanos equivocarnos y también sé, cuando cometemos un error, reconocerlos y disculparme, disculparme ante usted y ante el pueblo argentino", dijo Battle, quien se encontraba junto a Duhalde en Olivos.

En un momento del encuentro, a Batlle se le llenaron los ojos de lágrimas cuando recordó su pasado viviendo en la Argentina.

A su turno, el presidente Eduardo Duhalde aceptó las disculpas que le ofreció Batlle y dio “por terminado absolutamente” el episodio diplomático.

"Estoy seguro que argentinos y uruguayos, uruguayos y argentinos, no sólo por nuestra historia y nuestro presente, sino por la lucha que tendremos que dar juntos en el futuro, no sólo olvidaremos este episodio sino que nadie podrá desunirnos", afirmó Duhalde.

El jefe del Estado admitió que lo hecho por Batlle "es verdaderamente un error que ha mortificado al pueblo argentino", pero rescató la "hidalguía" del mandatario uruguayo de venir a Buenos Aires.

Tras aceptar sus disculpas y dar "por terminado absolutamente este episodio", Duhalde estrechó la mano de su colega Batlle y lo palmeó reiteradamente.

Luego ambos mandatarios se dirigieron al chalet de la residencia de Olivos para compartir un almuerzo, junto al embajador argentino, Hernán Patiño Mayer, y al uruguayo, Alberto Volonté, y al vice canciller argentino, Jorge Fourie.
 

 
UNA ACTUACIÓN MELODRAMÁTICA

El presidente Batlle dijo que padeció un "auténtico calvario"

El mandatario uruguayo pidió disculpas públicamente visiblemente emocionado
reconociendo el error. De inmediato, Duhalde dio por terminado el episodio.

Al comienzo de la reunión, Duhalde estuvo distante. La entrevista duró dos horas y terminó en un almuerzo. 

(Por Juan Carlos Montero, para EL PAÍS de Montevideo)

BUENOS AIRES (enviado especial). El presidente Jorge Batlle reconoció su error y le pidió públicas disculpas al pueblo argentino y al jefe de gobierno del vecino país, Eduardo Duhalde. Fue un trago amargo para el mandatario uruguayo.

Con lágrimas en los ojos, admitió que se le escapó “la barbada”, al decir las cosas que pusieron el lunes a los dos países al borde de una ruptura de relaciones diplomáticas.

En una reunión celebrada en la quinta presidencial de Olivos, los mandatarios rioplatenses emitieron sendos mensajes que sellaron definitivamente el diferendo diplomático que ambientó la difusión de las declaraciones reservadas de Batlle a periodistas de la empresa Bloomberg TV.

Al comienzo de la cita, Duhalde se mostró “distante”. Después, la tensión aflojó y terminó con un almuerzo, según indicaron a El País fuentes oficiales. La reunión se prolongó por espacio de dos horas.

En la grabación difundida por el canal internacional de información financiera registrada el pasado jueves en el Edificio Libertador el presidente Batlle aparece visiblemente molesto, y en un contrapunto con los periodistas, desgranó la andanada de comentarios que forjaron la polémica.

“Estimado amigo: en el 2001 la situación argentina era de los argentinos, con los problemas argentinos. Una manga de ladrones desde el primero hasta el último, ¿entiende? Como dijo el señor Barrionuevo, “si nos dejamos de robar dos años, vamos a andar bien”. No compare a la Argentina con Uruguay, o usted es un ignorante de la realidad argentina y de la realidad uruguaya. ¿Usted conoce la administración argentina? ¿Sabe cómo se manejan las cosas en Argentina? ¿Sabe la clase de volumen y magnitud de corrupción que hay en Argentina?”.
Instante después, Batlle respondía sobre la posibilidad de contactos con Duhalde. “¿Pero cómo le voy a plantear a Duhalde...? No le puedo plantear a Duhalde nada, no tiene fuerza política, no tiene respaldo, no sabe a dónde va”, sostuvo.

POR QUÉ UN CALVARIO

Con las cámaras de televisión como testigo de sus lágrimas, Batlle destacó “la generosidad y la actitud de grandeza” con la que el presidente argentino tomó lo que personalmente definió como un desgraciado episodio; en más de una oportunidad pidió disculpas a Duhalde y al pueblo de su país; y comentó que el pasado lunes (cuando se hicieron públicas sus infelices declaraciones) para él fue “un día de absoluto y auténtico calvario”.

Relató que la primera que lo llamó para decirle que había cometido “un gravísimo error” al dejar escapar sus enojos y su pasión, fue su propia madre.

“Como soy una persona que tengo sentimientos muy claros, para bien o para mal, y que soy una persona que ha sabido asumir responsabilidades a lo largo de mi vida, sé que es propio de los seres humanos equivocarse, y también sé que es propio de los seres humanos, con dignidad, cuando cometen un error, reconocerlo y disculparse”, dijo Batlle.

El mandatario uruguayo volvió a referirse a los lazos familiares y sentimentales que desde niño mantiene con Argentina, y en ese pasaje comentó que cuando su familia estuvo deportada en este país, todos compartían una pieza en la pensión “Kaiser” e hizo la escuela primaria en Belgrano.

“Me sacaron de las casillas y provocaron mi enojo”, dijo en otro momento a modo de justificación de sus dichos. Y abundó en ello: “salía de un stress y de una presión de cuatro meses en donde Uruguay estuvo al borde de una situación casi insalvable”, confesó.

“No me cuesta pedirle disculpas al pueblo argentino y a usted”, señaló sobre el final dirigiéndose a Duhalde. “Para nada me cuesta y es de hombre sano hacerlo”, subrayó Batlle.

HIDALGUIA

Duhalde, en una intervención mucho más breve, destacó por su parte y en primer lugar que ante “verdaderamente un error que ha mortificado al pueblo argentino”, Batlle había tenido “la hidalguía” de viajar a la Argentina a pedirle públicas disculpas.

“La historia recogerá este episodio como una simple anécdota, quizás no le dedique ni siquiera un párrafo”, dijo el presidente argentino.

“De mi parte, señor presidente, doy por terminado absolutamente este episodio”, concluyó diciendo Duhalde, al tiempo que extendió su mano para estrechar la de Batlle y sellar de esa manera la reconciliación frente a las cámaras de televisión.

No se permitió el ingreso de los periodistas a la residencia del presidente argentino. El automóvil de la embajada uruguaya que transportó a Batlle desde Ezeiza a la quinta de Olivos ingresó y salió por una puerta perimetral, para evitar que pudiera ser asediado por los numerosos representantes de los medios argentinos que desde temprana hora se encontraban montando guardia en el lugar.

FILMADO CON UNA CÁMARA DIGITAL

Los periodistas de Bloomberg TV que entrevistaron al presidente Jorge Batlle filmaron la segunda y polémica parte de la nota con una cámara digital de pequeño tamaño, dijeron a El País fuentes del gobierno.

Las mismas fuentes insistieron en que apenas terminó la primera parte del reportaje el secretario de la Presidencia, Raúl Lago, y el director de la Secretaría de Prensa, Walter Sánchez, preguntaron al periodista argentino si había dejado de grabar, a lo que éste les respondió afirmativamente.

Por otra parte, se dijo que los periodistas llegaron a entrevistar a Batlle merced a la mediación que realizó el embajador uruguayo en Buenos Aires, Alberto Volonté, ante quien cursaron una solicitud inicial. Posteriormente, el propio Volonté hizo gestiones para que la entrevista no se divulgara, lo que no prosperó.

DIVIDIDOS

Disputas y discusión en la Quinta de Olivos

"Fue peor el arreglo que el soneto", comentó una periodista argentina cuando en la pantalla del televisor se terminó de emitir la reunión.

"Lo que dijo de nosotros no lo puede borrar con sus lágrimas", le apuntó a su lado otro de los quince colegas de la prensa radial y escrita argentina, que junto con El País y otros medios uruguayos, debieron seguir la entrevista desde la salita reservada a la prensa en la quinta presidencial de Olivos.

Pero tanto los periodistas argentinos, como otros ciudadanos que se hicieron presentes en el lugar atraídos por la presencia de Batlle, estaban divididos a la hora de juzgar o condenar las expresiones del presidente.

Se registraron incluso algunos conatos de violencia, cuando un señor se plantó en la esquina que está frente a la residencia oficial, con un cartel que rezaba: "Que se bayan todos y que se quede Batlle".

Alejandro Tronconi, el argentino que portaba ese cartel, explicó que el "vayan" con "b", no era un error de ortografía, sino para hacer un juego de palabras. "Yo soy de los que piensa que Batlle dijo lo que todos nosotros queríamos oír, dijo la verdad, soy de los que quiero que se vayan todos los políticos argentinos, y que Batlle, ya que está aquí, que se quede", comentó a El País.

"Nosotros necesitamos alguien honesto que diga la verdad", apuntó Tronconi.

"El presidente uruguayo nos trató a todos de ladrones. ¿Usted también se siente involucrado como ladrón?", le preguntó un periodista de la televisión argentina. Y cuando Troncoso le respondió que Batlle había apuntado a otra cosa y no a todos los argentinos, el colega argentino cortó la nota.

Pero, el incidente más grave tuvo lugar unos momentos después, cuando una mujer que pasaba por la calle Villate, en bicicleta, intentó arrebatarle a Troncoso el cartel de las manos. Se produjo un forcejeo y la mujer calló sobre el pavimento. Otras dos mujeres, a pocos metros del lugar, se insultaron y estuvieron a punto de tomarse a golpes de puño, cuando una de ellas defendió a Batlle y dijo que Duhalde era un mafioso y el que había provocado la renuncia de Fernando De la Rúa.

Intensas gestiones del embajador Alberto Volonté

Duhalde confesó que las relaciones con Uruguay
 "están por encima de todo"

Las negociaciones para aclarar y restaurar las buenas relaciones diplomáticas entre Argentina y Uruguay se dispararon poco tiempo después de que el canal internacional Bloomberg difundiera los comentarios del presidente Batlle, el lunes último, sobre las 14:15.

De inmediato, el Ministerio de Relaciones Exteriores llamó al embajador uruguayo ante la República Argentina, Alberto Volonté, para que brindara las explicaciones del caso, formalmente.

Las autoridades argentinas aguardaban una aclaración satisfactoria. Tras comunicarse con Montevideo, el embajador Volonté informó a la Cancillería que el presidente Batlle daría un mensaje a través de la televisión, a las 18 horas.

En la sede de la cartera, Volonté y el vicecanciller se ubicaron delante del televisor para escuchar al presidente uruguayo.

Terminado el mensaje, las autoridades argentinas señalaron que aguardaban expresiones más contundentes, sobre todo en lo referente a un pedido de disculpas "al pueblo" del vecino país.

Fuentes políticas indicaron a El País que el embajador Volonté comentó que la intervención de Batlle, en principio, apuntó a aclarar las cosas en el ámbito local. Y tras nuevos contactos con el Edificio Libertad, Volonté confirmó a la Cancillería argentina que el presidente Batlle tenía dispuesto viajar a Buenos Aires para sostener las consideraciones que fueran necesarias.

Quedó entonces concertada la entrevista en la Quinta de Olivos. Batlle y Duhalde habían ya hablado por teléfono la noche del lunes.

A todo esto, el pedido de explicaciones había quedado "suspendido". Pero, anticipándose a las conclusiones de la reunión de la víspera, el vocero presidencial, Eduardo Amadeo, en la misma noche del lunes, dijo que el problema "estaba superado" y anunció la visita del presidente Batlle.

OTRAS OPINIONES

Cerca de las 11 horas de ayer, el embajador Volonté concurrió a Olivos y conversó con el presidente Duhalde, minutos antes de la llegada de Batlle. El presidente argentino confesó que había recogido opiniones en el sentido de tomar medidas drásticas, pero, sin embargo, sentenció que las relaciones con Uruguay "están por encima de todo".

La primera reunión privada entre Batlle y Duhalde duró media hora. Después comparecieron ambos ante las cámaras de la televisión y sin periodistas.

La emoción del presidente Batlle discurrió detrás de cámaras, y varias autoridades argentinas presentes se acercaron a saludarlo.

Ante la difícil circunstancia bilateral, Amadeo comentó el "coraje y la dignidad" del primer mandatario para afrontar la situación. "Nunca imaginamos que emergiera del problema con esa grandeza", comentó uno de los asistentes.

Con las disculpas públicas, todos coincidieron en que el tema "quedó sellado".

Asimismo, en entrevistas televisivas, varios actores uruguayos con una extensa trayectoria en la Argentina resaltaron también la actitud del presidente Batlle. Entre ellos, China Zorrilla, Juan Manuel Tenuta, Berugo Carámbula y Carlos Perciavalle.

Batlle almorzó luego con Duhalde y se volvió a Montevideo.

La controversia política interna generada por las declaraciones de Batlle tuvieron su reflejo en el Congreso. El bloque de diputados peronistas repudió las afirmaciones, aunque al mismo tiempo expresó su "fuerte y fraterno abrazo al querido, glorioso y sacrificado pueblo uruguayo".

A través de un pedido de declaración, el bloque justicialista calificó de "exabrupto" las declaraciones del mandatario.

La declaración, que expresa "el desagrado" del bloque oficialista por las expresiones de Batlle, fue rubricada por Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados, Humberto Roggero (titular del bloque oficialista) y los legisladores Oraldo Britos, Mirta Rubini, Eduardo Di Cola y Omar Becerra, entre otros.

CORTINAS DE HUMO

(De nuestra redacción). No hay duda que fue la clase política (¿por qué estarán tan sensibilizados?), la primera en reaccionar ante la insensateces del presidente uruguayo. Eso sí, por las dudas, enseguida se ocultaron detrás de una supuesta infamia al pueblo argentino. Así lo expresó Duhalde, como si él no tuviera nada que ver.

Les puedo asegurar que si estas palabras hubieran surgido en otra situación, en otras épocas...

No vayamos demasiado atrás, supongamos durante la presidencia de Alfonsín.

Es seguro que usted, yo y la gran mayoría de los argentinos habríamos reaccionado como si hubiera sido una afrenta imposible de disculpar y ni siquiera de aclarar.

Pero mucha agua corrió bajo el puente y mucho dinero se fue por los vertederos de los bolsillos de muchos de nuestros sacrificados representantes políticos.

De modo que la tontería batlleriana pasó casi inadvertida para la mayoría de la población que la tomó como algo más bien jocoso o a sabiendas que se trata de un problema entre ambos gobiernos.

La cuestión es que palabra va, palabra viene... todo sigue igual. Y estas escaramuzas sólo sirven para distraer la atención de los temas más graves que nos aquejan. 

Cortinas de humo se les dice en la jerga habitual de los políticos.

Es posible, no cabe duda que vivimos en la más densa de las nieblas...

Nuestro especial agradecimiento a Bloomberg Televisión y al diario El País de Montevideo.
(Copyright Ensamble 19 - Junio 2002 - Argentina)