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FÚTBOL SÓLO PARA ENTENDIDOS

por Roberto C. Neira
 
Para comentar desde el aspecto técnico lo que significó esta primera presentación de Argentina en el Mundial Korea-Japón es preciso ubicar este hecho deportivo en el marco del fútbol que se practica en nuestro país y en el resto del mundo. Por lo tanto, debemos, evitar que el fanatismo no entorpezca el control de la crítica y del juicio ocultando las verdaderas razones por las que la selección argentina no transmite ninguna sensación de solidez, buen fútbol y orden táctico, rechazando los endiosamientos que provienen de los que sólo se guían por una lógica resultadista.
 
Desde hace varias décadas se conocen en el fútbol extravagancias pseudocientíficas como las que siguen:
 
a) Entrenamiento de jugadores corriendo gallinas, para ejercitar la reacción de los jugadores ante lo sorpresivo (Juan Carlos Lorenzo).
 
b) Entrenamiento con pelota de rugby para los mismos fines.
 
c) Jugadores provistos de alfileres para depositar en las nalgas adversarias (Carlos Bilardo).
 
d) Papelitos escritos con instrucciones a cada jugador para que éstos los lean durante el juego, método utilizado en Rancagua (Chile) durante el Mundial de 1962 (Juan Carlos Lorenzo).
 
e) En ese mismo mundial de Chile 1962, Juan Carlos Lorenzo apeló a una táctica insólita. Hizo jugar retrasado, en línea de volantes, al único delantero de punta y goleador (Sanfilippo) para confundir a los rivales y obligarlos a abrir su defensa. El 3-1 en contra demostró el fracaso de esta estrategia.
 
f) Pedir un intérprete a cada fallo dudoso del juez para entorpecer el juego y enfriar al rival. Esto sucedió con Rattin, que luego fue expulsado, durante el encuentro que protagonizaron en Wembley Inglaterra y Argentina en 1966. También fue una idea de Juan Carlos Lorenzo.
 
g) Entrenamiento en el barro para luego jugar en canchas secas.
 
h) Entrenamiento sobre arena para conseguir fortaleza de piernas, a la que posteriormente se atribuye la condición de endurecidos de los jugadores oxigenados mediante este recurso.
 
i) Depresiones anímicas en concentraciones distantes de las zonas urbanas y traslado de las mismas a hoteles céntricos con permisos especiales de salida por los alrededores para que los jugadores no se depriman.
 
j) Suministro de drogas (caso Maradona - EE.UU. 1994)
 
k) Que los jugadores hablen con el periodismo sólo en conferencias de prensa y controlados por el técnico, con el fin de no dar a conocer tácticas o estrategias que podrían ser utilizadas a favor de los futuros rivales. Soslayando que el único objetivo de estos encuentros ridículos son para mostrar los isos y logos de los sponsors oficiales (Pasarella).
 
l) Como en la altura "la pelota no dobla", había que aclimatarse en ciertos lugares viajando 20 días antes. Una manera de hacer turismo (Pasarella).
 
También se dice:
 
- Cuando perdimos jugando al fútbol nos silbaron; cuando ganamos jugando al antifútbol nos aplauden ¿Qué quieren?  ¿Silbarnos? Con éste método hemos dejado de ser ganadores morales. Ahora somos ganadores y se acabaron los fracasos. ¿No están acaso contentos?
 
Y como ese razonamiento encuentra apoyo de quienes dicen que eso es antifútbol, qué es sucio, que no es deporte, qué no es espectáculo... pero transigen admitiendo que eso es ganar bien...
 
El fútbol de nuestra selección sigue descontando aceleradamente la distancia que le resta recorrer para llegar a convertirse en un equipo de individualidades que no saben muy bien a qué juegan y en función de qué planificación. Por supuesto, la confusión se transmite al rival que no acierta a explicarse si el desorden de Argentina es una táctica desconocida o se trata de su incapacidad para cumplir una misión dentro de un esquema táctico.
 
 
 ¿Qué le transmite al hincha o al simpatizante la actual selección nacional?
 
Teniendo en cuenta lo que pasó en Francia ´98, en los partidos clasificatorios para este Mundial Korea-Japón y lo de la madrugada del domingo contra Nigeria, podemos ver que un plantel conformado casi por las mismas figuras, carece de preciocismo, inteligencia creativa y habilidad individual.
 
A pesar de la lógica de los resultados, muy poco hubo para ver en esta secuencia con Bielsa que lleva casi cuatro años. Apenas un par de partidos de Ortega; la contundencia de Batistuta (embocando una de cada diez); el despliegue cansino de Verón (cada vez más lento); la voluntad exagerada de Zanetti para trasladar la pelota muchos metros y atrás la solvencia de Samuel y Placente.
 
Muy pobre para una selección nacional que pretende ser campeona del mundo.
 
Nadie en su sano juicio podría asegurar que este equipo juega un fútbol alegre, vistoso o que cuenta con algún handicap favorable frente al resto de sus rivales. Por el contrario, la chatura de lo que se ha visto en la clasificación, los amistosos pre mundial y lo del domingo con Nigeria bastarían para no hacerse ilusiones con una selección que no juega a nada.
 
Tampoco lo que transmite Bielsa es alegría y confianza. ¿Cómo le llegara el mensaje del técnico a los jugadores en su intimidad?
 
Lo extraño es que cualquiera de estos jugadores, no sólo tiene las condiciones físicas y técnicas para jugar mejor sino que los podemos ver a menudo en los campeonatos europeos (con otros técnicos) destacándose en cada uno de los partidos que les toca protagonizar.
 
Si tomamos como ejemplo los torneos locales, el River de Gallego, el de Díaz o el San Lorenzo de Pellegrini, en los últimos años, son equipos que mantuvieron un estilo de fútbol que no sólo les ha dado triunfos y resultados importantes sino que han sido contundentes, vistosos y llenos de individualidades: D´Alessandro, Aimar, Saviola, Cavenaghi, Saja, Ervitti, Romagnoli, Pusineri, Estévez... son algunas de las figuras jóvenes que surgieron en estos últimos años. Sin embargo, sólo dos de ellas (Saviola y Aimar) hacen banco en la selección a la espera de una oportunidad. Las otras ni siquiera fueron tomadas en cuenta.
 
¿A qué juega Bielsa?
 
El  técnico argentino sufre de paranoia progresiva y debe padecer de insomnio en las vísperas de cada partido. Es evidente que tiene una personalidad psicopática. Las cámaras de televisión muestran siempre a Bielsa como un león enjaulado que recorre de un lado a otro su celda buscando alguna salida tras las rejas.
 
Da la impresión de ser un individuo depresivo y no estaría nada mal que para prevenir cualquier inconveniente el día que la selección pierda un partido, sus colaboradores lo tengan controlado, sobre todo si tiene acceso a alguna ventana a 3 o 4 pisos de altura.
 
Nigeria, ante el peso de las individualidades del equipo argentino no podía pretender ser un rival de fuste para la selección nacional. Sin embargo, aún teniendo en cuenta que se trataba de un debut y de la lógica nerviosidad que podían tener los jugadores argentinos, es imposible entender las previsiones que tomó Bielsa para parar el equipo en la cancha.
 
Lo hizo con una actitud super defensiva y difícil de ser interpretada hasta por sus propios jugadores. 
 
Bielsa dispuso una formación de 3-3-2-2 (Pochettino, Samuel y Placente; Zanetti, Simeone y Sorín; Verón y Ortega; López y Batistuta; disposición que en el segundo tiempo, todavía empatados en cero, transformó en otra más conservadora: un 3-3-3-1 (seis defensas, tres volantes y un delantero) con el ingreso de Kily González y la salida del Piojo López (un volante ofensivo por un delantero de punta).
 
Se sabía de antemano que Burgos no iba a ser el arquero titular y su lugar lo ocupó Cavallero. Pese a las críticas, jugó con acierto, y slavó a Argentina de una segura caída sacando con una mano un espectacular remate desde fuera del área de Okocha.
 
La última línea jugó con solvencia y fue lo más destacado del equipo.
 
Ante la ausencia de Ayala, Bielsa optó por Samuel como central, Pocchettino estuvo en su lugar habitual, es decir recostado sobre la derecha del área y la punta izquierda fue bien controlada por Placente. Sin embargo, salvo alguna escapada muy tibia, ninguno de estos jugadores pasó la mitad de la cancha durante todo el partido.
 
El descalabro mayor fue en el medio. Simeone fue un defensor tapón ubicado delante de la línea de tres. Zanetti arrancó por la izquierda en el primer tiempo, luego pasó al medio y terminó en su puesto habitual sobre la derecha. No se comprende por qué hizo todo este recorrido.
 
Por el andarivel izquierdo transitó Sorín todo el partido dedicado más a la marca que a la creación.
La idea original era que Verón abriera el juego hacia la izquierda y que Sorín sorprendiera con algún pase a espaldas de los defensores nigerianos para Claudio López. Éste debía luego encarar o meter el centro para Batistuta. Esta táctica sólo funcionó dos veces en todo el partido sin ningún resultado.
 
Sorín se equivocó bastante en los pases porque no tiene manejo del balón. Sólo se anima a tocar y buscar la devolución. Su función no es crear sino destruir y debió desprenderse algunas veces de ese esquema tan estático, al no tener a quien marcar. Sin embargo, en el torbellino que él mismo fabricó dispuso de una sola oportunidad. Bajó un centro con el pecho y su disparo a quemarropa fue controlado por el arquero africano que desvió la pelota al córner.
 
Ortega debió retrasarse para recibir sobre el lateral derecho. No olvidemos que Argentina jugó sin wing ni tuvo proyección de laterales por la derecha. El "burrito" terminó embarullado como siempre con sus amagues. Su obligación era desbordar por derecha pero no quiso o no pudo y terminó por el medio encerrando a sus delanteros. Tuvo una única opción de remate sobre la izquierda del área que controló bien el arquero nigeriano.
 
Verón se convirtió en pivot al viejo estilo de los números cinco, pero o no está en plenitud física o se encuentra muy cansado porque trotó por el medio del campo tirando pelotazos para el Piojo López sobre la izquierda y al medio para Batistuta. No apareció en el área rival y sus pocos aciertos surgieron de pelotas paradas o del envío de los tiros de esquina.
 
Argentina dispuso setenta de los noventa minutos de campo y pelota.
 
Los nigerianos encararon el partido con timidez y por suerte nos respetaron demasiado. Como se preveía son muy flojos atrás (pum para arriba!!!) y del medio para adelante tienen potencia cuando la pelota es manejada por Okocha, pero éste fue anulado por la presión de Argentina en el medio y apareció muy poco.
 
La confusión de los jugadores argentinos en buscar ubicación en la cancha fue lo que más complicó a los nigerianos. Salvo Batistuta que por ser un centro delantero neto estuvo siempre marcado, el resto de los jugadores africanos quedó sin marcas fijas. Por lo tanto, muchas veces iban dos a marcar al mismo jugador y eso provocó varios choques y dudas entre ellos.
 
Como la ubicación en el campo de juego de los argentinos no era producto de una táctica sino de las dudas que tenía cada jugador para acomodarse en el puesto que más le convenía de acuerdo con su perfil y estilo de juego, la selección no supo ni pudo aprovechar esta situación.
 
Por lo tanto, el gol no podía llegar de otra forma que por la presencia del único jugador que peleó todo el partido contra todos los defensores nigerianos... Un centro llovido casi junto al palo izquierdo del arquero permitió que Batistuta elevándose (con una jugada calcada a otra del primer tiempo) la introdujera de cabeza en el arco.
 
El mundial recién empieza y aunque las ilusiones están intactas, los próximos rivales de Argentina podrán ser peores o mejores que Nigeria pero nunca van a ser iguales.
 
Es necesario entonces que Bielsa ponga orden en el campo de juego mediante un plan táctico que comience desde el primer minuto de juego y se extienda en todos los sectores de la cancha. Cada jugador debe cumplir una misión decisiva y no rotar por todo el campo de juego sin ton ni son. Argentina no es la "naranja mecánica" holandesa de la década del setenta. Copiar al fútbol europeo pensando que así se puede ser competitivo es suicidarse.
 
Bielsa todavía está a tiempo de entusiasmarse con el fútbol criollo adaptado a las tácticas modernas de juego. Ese fútbol que nos dio muy buenos resultados internacionales. Hacer otra cosa, nos va a llevar al desastre de 1990 o el de 1998. Además, tiene a los jugadores que están capacitados para jugar un fútbol práctico, vistoso y contundente.
 
Argentina (Batistuta, Crespo y Saviola) y Brasil (Rivaldo, Ronaldo y Ronaldinho) son los únicos equipos que cuentan con tres delanteros fuera de serie. La diferencia está en que Brasil sigue confiando en su fútbol sin variar el estilo mientras que la Argentina está buscando tácticas ajenas.
 
¿Por qué Bielsa no prueba con un 4-3-3 o un 4-2-1-3 a la vieja usanza?
 
Cuatro defensores (Zanetti, Pocchettino, Samuel y Placente); tres volantes  (Verón, Ortega y Almeyda) y tres puntas (Batistuta, Crespo y Saviola).
 
¿Los partidos se ganan haciendo goles o jugando mal y con la soga en el cuello?
 
 
*Reproducción total o parcial del artículo citando el autor y la fuente
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