En 1999, meses antes de las elecciones que catapultaron a
la presidencia a De la Rúa, la Alianza aprovechó para embestir
contra Duhalde, candidato presidencial del PJ, petardeando el proyecto de Remes
Lenicov sobre la reducción del déficit fiscal.
"Existe una gran contradicción en
el PJ. Mientras Duhalde pregona la condonación de la deuda sin medir la
repercusión negativa que esta declaración provoca, su potencial
ministro de Economía, Remes Lenicov, habla del peligro de un aumento del
riesgo país. El proyecto del PJ es impracticable; propone metas para ser
burladas", enfatizó Darío Alessandro (Frepaso-Capital).
En sintonía, el diputado Alberto Natale
(demócrata progresista de Santa Fe) también expresó su
rechazo a la ley: "No está mal dictar una ley que programa la
reducción del déficit, pero este proyecto es meramente
declarativo, no asegura que de aquí en adelante las cuentas
públicas cierren", dijo.
Uno de los pocos diputados de la
oposición que expresó su apoyo al proyecto de Remes Lenicov fue
Domingo Cavallo (Acción por la República). "El proyecto del
PJ significa una señal de fortaleza para los mercados. Es necesario un
esfuerzo para cumplir con las metas fiscales, sobre todo en las
provincias", enfatizó.
López Murphy, el globo de ensayo de De la Rua para que asuma
Cavallo
Después que Chacho Alvarez abandonó el gobierno, jaqueado por
su incapacidad para afrontar la lucha contra las "coimas en el
senado", hechos que eran promovidos desde el mismo centro del poder
ejecutivo del que él formaba parte, De la Rúa comienza un marcado
descenso hacia su ocaso, sobre todo en materia económica: el punto de
desequilibrio más profundo entre el pueblo y el estado nacional.
Las recetas de Machinea no fueron las adecuadas para superar un
déficit calamitoso que provocaba una reacción en cadena en la
economía. Se trataba de un callejón sin salida. La recesión
provocaba una menor recaudación de impuestos y como consecuencia no se
podía cumplir las metas fijadas por el FMI. Entonces, los pagos de
intereses eran renegociados y cancelados con más créditos. El
famoso blindaje fue la última mano que le tendieron los acreedores a De
la Rúa, pero el nuevo acuerdo incluía la
implementación del "Déficit Cero". Esto significaba que
había que arreglarse con lo que se tenía. No había
más créditos para la Argentina...
Cómo podía implementarse entonces una política de
Déficit Cero que significaba, lisa y llanamente, convencer a los grandes
deudores de impuestos a poner sus cuentas en orden (las empresas
monopólicas y oligopólicas), sin levantar demasiada polvareda.
Machinea fue descartado porque no era un hombre de confianza del
"establishment".
El hombre que podría convencerlos a los poderosos era,
indudablemente, Domingo Cavallo. Pero ¿Cómo meter a Cavallo en el
gobierno? ¿Que diría la Alianza y la opinión
pública? Se trataba de una difícil elección: un sapo muy
difícil de digerir en esas circunstancias.
La idea más creativa se gestó alrededor del grupo
"sushi" que encabezaba Antonio (Aíto), el hijo del presidente.
Cavallo fue un número puesto desde el principio, pero por un sistema de
decantación.
Llegaba la hora de incitar a López Murphy a poner la cara.
Conociendo los lineamientos de la política económica que
defendía este neo liberal a ultranza, sabían que lo iban a
"mandar al toro" y que sus ideas iban a ser rechazadas de plano por la
opinión pública y por la oposición.
López Murphy cumplió así un ciclo de pocos días
y permitió el desembarco de Cavallo como el "gran
salvador".
La aparición de Cavallo en el escenario político marcó
en las primeras encuestas casi un 60% de aprobación de la opinión
pública, lo que significaba el camino allanado para implementar la
política de "Déficit Cero" que impulsó el
ministro a partir de julio.
Por supuesto se resquebrajó la Alianza y comenzaron las renuncias
que debilitaron día tras día al gobierno de De la
Rúa. Pero éste apostó fuerte a Cavallo y lo
convirtió casi en un Primer MInistro con super poderes.
En el peronismo, en cambio, la llegada del ministro provocó un caos.
Los que esperaban pacientemente asistir al derrumbe del gobierno, no imaginaban
a De la Rúa capaz de tomar semejantes decisiones.
Las discusiones, entre duhaldistas, menemistas y los caudillos del
interior, estaban al orden del día y trataron de reubicarse para volver a
tomar posiciones frente a las elecciones del 14 de octubre.
Por otra parte, las medidas de Cavallo que promovieron el canje de la deuda
no solucionaban nada y el gran grueso de la población continuó
experimentando la idea de que todo se venía abajo.
La trampa electoral del 14 de octubre
El peronismo, buscó una fórmula para contrarrestar la
caída vertiginosa de votos en las elecciones de octubre. Todos
sabían que los políticos estaban devaluados. Alfonsín no
representaba un rival de fuste para Duhalde, pero las encuestas daban
porcentajes tan bajos a los candidatos que algo se tenía que hacer para
evitar que el ARI, el Polo Social o cualquier otro partido de izquierda, sobre
todo Zamora, usufructuara los votos bronca de la gente.
Se pensaron distintas variantes, pero la más creativa fue la
utilización del correo electrónico. De esta manera, millones de
mensajes se enviaron a todo el país en forma de cadenas. Mensajes que se
multiplicaron por otros cientos de miles a destinatarios que no tenían
computadoras.
El solo hecho de ver impresa la figura de Clemente, Bin Laden, el Pato
Donald y otros personajes encabezando la boleta de un partido político,
causó una gran adhesión en muchos ciudadanos que vieron en ese
acto una forma irónica de votar contra del gobierno y los
políticos. De modo que las guardaron y luego las depositaron en el
sobre el día del comicio.
Esta propaganda a favor del voto "bronca" tenía como
objetivo principal desviar las preferencias de los electores que no votaban al
peronismo hacia el voto anulado o impugnado, únicos medios de capitalizar
la diferencia a favor del peronismo. Que finalmente ganó con los
porcentajes más bajos de toda su historia.
Sin embargo, lo importante era ganar y lograr una buena diferencia con el
segundo (la UCR) y consagrar así una gran mayoría en el senado y
en diputados.
Como siempre ocurre, la bronca de la gente fue aprovechada
políticamente y quien votó con la intención de castigar a
unos o a todos, terminó beneficiando al PJ que logró de esta
manera sus objetivos.
Esta "trampa electoral" se utilizaba en la época de los
conservadores (1930) con otro tipo de argucias menos sofisticadas, pero para
lograr los mismos resultados.
Desgastando al gobierno
radical
Los diputados justicialistas Jorge Remes Lenicov
y Oscar Lamberto, tal como lo hizo Domingo Cavallo en
la última etapa del gobierno de Alfonsín en 1989 (cuando le
pidió a los acreedores que no le presten plata a la Argentina porque no
la iba a poder devolver), entusiasmados por el triunfo del 14 de octubre que les
permitía una amplia mayoría en el senado y en diputados,
comenzaron a trazar un plan de acción tendiente a resquebrajar
definitivamente la debilidad del gobierno radical y provocar su caída en
breve plazo.
Aprovechando su relación con el Fondo Monetario
Internacional y con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, dado que
el jefe de auditores del organismo de crédito,
Tomás Raichmann, estuvo en permanente contacto con los legisladores
durante su estadía en Buenos Aires, contacto que mantuvo con igual
intensidad las últimas semanas de diciembre, los
diputados también dialogaron con el número dos del Tesoro, John
Taylor.
Estos dos funcionarios fueron y son el puente en materia
económica entre Washington y el peronismo. Unos y otros estuvieron
especulando con el final del gobierno radical, tejiendo estrategias e
intercambiando diagnósticos sobre cómo podía evolucionar la
crisis.
El encuadre de fondo de esas conversaciones era la
hipótesis cada vez más fuerte de que el justicialismo
tendría que asumir el poder en breve, y desde Estados Unidos
querían saber qué harían y cómo lo
harían.
Remes Lenicov fue el ministro de Economía de
Eduardo Duhalde y conserva el estatus de economista de cabecera del ex
gobernador. Pero su capital político se acrecentó porque
tejió relaciones con Ramón Puerta, Néstor Kirchner, Juan
Carlos Romero y Rubén Marín, principales referentes del Bloque
Federal que reúne a once gobernadores de provincias “chicas”.
Remes fue asesor de ese grupo en las recientes
negociaciones entre la Nación y las provincias para la firma de un nuevo
Pacto Fiscal.
La evaluación de la situación, compartida
por la mayoría del peronismo, es que la Convertibilidad
difícilmente podría salir del estado de coma.
Consideraban que desde el anuncio de la política de
Déficit Cero, en julio pasado, Cavallo estaba jugando tiempo de
descuento, y que todo lo que se había hecho desde entonces era amontonar
medidas de carácter defensivo, cuya efectividad se evaporaba en
días.
“Cavallo está agravando la crisis”,
sentenció un duhaldista. “Su situación en el gobierno es
terminal", dijo otro anticipándose al final. No me imagino cómo alguien puede ser ministro con el repudio
de todos los argentinos, rechazado por el radicalismo y peleado con el
FMI”, agregó un diputado alineado con Ruckauf.
El FMI quiere un plan sustentable para Argentina. Y aunque
no lo iban a decir jamás, dudaban que el gobierno de De la Rúa
tuviera la suficiente fortaleza política como para sostener cualquier
plan. Por lo tanto, querían saber cuáles eran los planes del
justicialismo en materia económica y actuar en consecuencia.
Eso es lo que preguntaban Raichmann y Taylor a Remes
Lenicov y Lamberto. Y lo que escuchaban de parte de sus interlocutores era que
el justicialismo se estaba preparando para tomar la posta, pero que
todavía había fuertes discrepancias sobre qué rumbo tomar
en economía.
Duhalde y Ruckauf se inclinaban por salir de la
Convertibilidad, pero no sabían como dar el paso para terminar con el uno
a uno sin provocar más caos. Esperaban que sea el mismo Cavallo quien se
encargara de eliminar al "Frankestein que creó”, lo cual
les allanaría muchísimo el camino.
Los bonaerenses se acercaron a la Unión Industrial
(De Mendiguren) y al Grupo Productivo. Pero los que estaban claramente en la
otra orilla eran Carlos Menem y José Manuel de la Sota, quienes
trabajaban por la dolarización que piden bancos, empresas privatizadas y
grandes empresas extranjeras que querían seguir enviando divisas a sus
casas matrices.
Finalmente, en el Bloque Federal se opusieron a la
dolarización, aunque no expresaron de inmediato un alineamiento con los
devaluacionistas.
Las distintas fracciones del peronismo compartían
una visión común: el conflicto social iba a crecer
rápidamente y se haría sentir con intensidad (fogoneado desde el
conurbano bonaerense por punteros duhaldistas).
“Se viene la pueblada y tenemos que estar listos
para contenerla”, aseguraba un encumbrado legislador con un pícaro
guiño.
Rodríguez Saa, el globo de ensayo del peronismo para que
asuma Duhalde
Los primeros actos de saqueos comenzaron en el conurbano y luego se
trasladaron a varios lugares de la Capital Federal. Los pillajes realizados por
grupos de jóvenes arrastraron a mujeres y niños cuya
intención era llevarse alimentos. Las cámaras de los canales de
televisión muestran con crudeza cómo, en todos los casos, el
periodismo llegaba antes que la Policía. Se pudo ver a individuos
coordinando las acciones, algunos con handys.
Afiches que se desplegaron por varios lugares del Gran Buenos Aires,
invitaban en nombre de un grupo denominado "Faro" a saquear los
comercios. La premeditación y los preparativos para realizar de los actos
de vandalismo no sirvieron para alertar al Gobierno de la Provincia y a la
Policía Bonaerense.
Hace unos días, en el programa de
Luis Majul, la diputada Carrió acusó directamente a Ruckauf de la
pueblada, un nombre que se escuchó repetidas veces por la misma
razón en los corrillos periodísticos de la última
semana.
Es dudoso saber si en realidad a De la Rúa lo
volteó un cacerolazo. Porque no hay duda que éste fue fabricado aprovechando el contagio espontáneo que
surgía de la bronca de la gente contra el gobierno. Por eso, nadie sabe
todavía quien golpeó la primera olla.
Un ejemplo concreto es que en una pizzería de la
capital con mesas dispuestas en la vereda, en los días de calma que se
sucedieron después de los enfrentamientos de Plaza de Mayo y Congreso y
que terminaron con la renuncia de De la Rua, un grupo de muchachos con demasiada
"birra" encima comenzaron a golpear los platos con los cubiertos para
apurar al mozo a traer las pizzas. En cinco minutos todo el barrio estaba
golpeando cacerolas y la gente había comenzado a salir a la calle. Todos
se miraban y nadie sabía que era lo que estaba pasando...
Los enfrentamientos con la Policía en la ciudad,
también tuvieron un origen poco claro, porque se mezclaron activistas con
gente disconforme. Lo notable es que el promedio de las edades de los que
participaron en los actos de violencia era de 16 a 22 años.
También se puede advertir en las filmaciones de la TV que había
algunos señores de bigotes, anteojos oscuros y pelo recortado,
deambulando en el medio de las refriegas (incluso uno mostró a
Crónica TV el plomo achatado de un proyectil de 9mm).
Luego de la renuncia de De la Rúa y una vez que asumió
Puerta, en las reuniones que realizaron los peronistas para tomar la posta se
alinearon varios candidatos: el mismo Puerta, De la Sota, Reutemann,
Marín y Rodríguez Saa.
Cumplidos los requisitos de evaluación de la situación y
acordando la mayoría una gestión de 60 a 90 días para luego
llamar a elecciones, el único que quedó en la línea de
largada fue Rodríguez Saa.
El puntano, creyó tocar el cielo con las manos y prometió
pacificar la Argentina otorgando además paliativos para superar la crisis
de inmediato. Todo se miraban pensando de dónde sacaría un equipo
de gobierno para llevar a cabo tantas cosas y la decisión final
surgió de los pesos pesados del PJ. Duhalde y Menem, aunque por distintas
razones, le otorgaron un voto de confianza al gobernador de San Luis.
Todo comenzó mal en la Asamblea Legislativa. Se aprobaron formas
inconstitucionales como la Ley de Lemas y el fracaso del "adolfo" era
previsible por la debilidad con que asumió el cargo. Además, se
lanzó a hacer campaña para quedarse hasta el 2003, puso a su lado
figuras indeseables y, finalmente, arrojó la toalla abrumado por las
consecuencias de otro nuevo cacerolazo y del abandono de los apoyos con que
había contado para sentarse en el sillón de Rivadavia.
Cuando se dio cuenta de la "trampa" en que había
caído, ya era tarde. No obstante, en su despedida reflejó su
indignación sobre sus ocasionales compañeros de partido.
La renuncia de Rodríguez Saa, le abrió entonces el camino a
Duhalde.
Las estratagemas políticas de las que se valió Duhalde para
llegar al poder, asumiendo la presidencia de la nación con el
único apoyo de su partido y de la UCR, deja a los ciudadanos indefensos
(con una oposición que todavía no esta constituida) y a merced de
los enjuagues políticos que se manejan en ambas cámaras.
Veremos qué novedades nos traen los próximos
días...