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DIFÍCILMENTE UNA COSTOSA CAMPAÑA DE MARKETING PUEDA REVERTIR
LA IMAGEN QUE EE.UU. SE HA EMPEÑADO EN MOSTRAR
 
En una nota publicada hace algunos días en el diario The New York Times, se informaba que el gobierno de los EE.UU. designó a la Sra. Charlotte Beers (ex directora de la agencia publicitaria J. Walter Thompson Worlwide), como subsecretaria de Estado para Asuntos Públicos y Diplomáticos, dotándola de un presupuesto (aprobado por el Congreso) de 520 millones de dólares, para explicar y vender la política exterior, promover la causa norteamericana en la opinión pública mundial y buscar un reposicionamiento de la imagen de los EE.UU. en el mundo.

Por Roberto C. Neira.

 El origen de esta decisión -según palabras de la Sra. Beers- tienen que ver con "una mala percepción de los Estados Unidos sobre el escenario mundial que conducen a la inestabilidad amenazando su seguridad, tanto en el plano interno como externo".

Se trata, sin duda, de la primera vez, en décadas, que EE.UU. reconoce haber cometido errores, por lo menos de "percepción", en lo que se refiere a su política internacional.

Sin embargo, la idea del gobierno de los EE.UU. de asignar un presupuesto tan costoso para aplicarlo al "reposicionamiento de una marca" (tal como lo expresa la Sra. Beers), es una decisión ingenua, inútil y poco práctica. Sobre todo si la utilización de un término publicitario como "reposicionamiento de una marca" se aplica a un país o una nación, sea ésta cual fuere, en el marco de su política internacional y no de su intercambio comercial.

Si -como indica la nota del New York Times- el objetivo es ganarle una parte del mercado al terrorismo internacional (debo suponer que el artículo se refiere a los espacios mediáticos), frente a los graves problemas económicos y sociales que aquejan a la humanidad, una estrategia publicitaria de este tipo por más dinero que se invierta en ella, no va a poder revertir la opinión de millones de seres humanos que se debaten entre el hambre y la pobreza, que sufren enfermedades incurables a causa de la desnutrición y del abandono, que padecen guerras y violencia provocadas por intereses económicos o bien carecen de las necesidades mínimas fundamentales para garantizar su supervivencia.

La cifra de 520 millones de dólares podría ser utilizada para paliar muchas de estas graves dificultades. Y si esa ayuda llegara efectivamente a quienes más lo necesitan, de ese gesto comprensivo y humano podría nacer una de las razones por las cuales los EE.UU. podrían revertir su imagen logrando un éxito tan incomensurable que no sólo respaldaría la gestión de Bush al frente de la actual administración, sino que su figura quedaría reflejada en la historia de la humanidad como el presidente que tuvo la iniciativa más humanitaria, bondadosa, ambiciosa y decisiva que un presidente de los EE.UU. puede ofrecer al mundo...

Y esto podría suceder llevando a la práctica las siguientes sugerencias:

- El fortalecimiento de la paz mundial; 

- La internacionalización del progreso;

- La organización del género humano;

- La defensa de los derechos internacionales del hombre;

- La solidarización de los intereses económicos internacionales;

- La creación de una gran sociedad de las naciones

- Las bases para promover el desarrollo y la evolución de la humanidad,

entre otras cosas...

Las "poblaciones descontentas" que desde hace varias décadas "odian a los EE.UU." y que particularmente -según el informe de The New York Times- la Sra.Beers las ubica en Medio Oriente y en el sur de Asia, en realidad se esparcen por los cuatro puntos cardinales del globo terráqueo e incluso dentro de su propio territorio.

No aceptar esta realidad es malgastar tiempo y dinero y "echar por la borda", sin obtener ningún resultado, la mayor campaña de relaciones públicas de la historia de la política exterior norteamericana.

Cualquier investigación de mercado y de grupos humanos realizada con suficiente objetividad puede determinar fácilmente que la irritación de los pueblos contra los EE.UU. (principalmente contra sus gobiernos, no contra el pueblo norteamericano) es general y comprende en muchos casos a los habitantes de países cuyos Estados, ya sea por razones económicas, políticas o estratégicas, son aliados incondicionales de los EE.UU.

Hay muchísimas razones para que esto ocurra y, lamentablemente, el país más poderoso de la Tierra ha estado ignorándolas en forma permanente ocupado en atender intereses económicos subalternos que han provocado conflictos sangrientos en innumerables regiones del planeta, además de las conflictivas políticas de "globalización económica" que han sumido en la pobreza a millones de seres humanos..

Mientras continúe desde la Casa Blanca la política de avasallamiento a las libertades y al desarrollo independiente de los pueblos los rencores y odios van a ser muy difíciles de superar. Por consiguiente, se le va a hacer muy difícil a los estadounidenses vivir aislados del resto del mundo -como lo han estado hasta ahora- sin pensar en la "inestabilidad y las amenazas" desde adentro y desde afuera de su territorio, tal como confiesa en el artículo publicado en el New York Times, la ejecutiva publicitaria encargada del proyecto.

Por todas estas razones, los verdaderos héroes de la humanidad son los que ayudan, realizan, dignifican la vida, no los que la suprimen bajo pretexto de servirla...

Son aquellos que cubren de alegría, de abundancia, de felicidad a las naciones, no los que incendian, destruyen, empobrecen, enlutan y sepultan.

Valga esta reflexión para que el Sr. Bush comprenda que los pueblos que odian con motivos no pueden ser sojuzgados con instrumentos de marketing moderno... porque los seres humanos no llevan packaging, ni se exhiben en góndolas o escaparates.

Ni siquiera las prebendas podrían acallar las voces de los oprimidos y esclavizados...

El único precio que un hombre puede estar dispuesto a pagar o aceptar es el espíritu de la libertad.

¿Tienen el Sr. Bush y su gobierno esa mercadería para ofrecerle al mundo?

Si es así y por el futuro de este mundo, bienvenida sea...