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Política Internacional

LA VISITA DE JIMMY CARTER A CUBA

Por Roberto C. Neira*

Durante el primer mandato del presidente Bill Clinton, Jimmy Carter tuvo un feliz desempeño en materia de relaciones exteriores, hasta el punto que por momentos su perfil se elevó en forma demasiado notoria, actitud que lo obligó a un paulatino alejamiento de la escena política.

En particular, podemos recordar el hábil manejo de la crisis en Haití y la forma como evitó la innecesaria invasión del país por parte de los marinos estadounidenses negociando la salida del dictador Raoul Cedras.

También en buena medida, colaboró en la normalización de las relaciones con Vietnam, donde Estados Unidos mantuvo una terrible y sangrienta confrontación militar entre los años 60 y 70.

También se le atribuye influencia en el proceso de paz centroamericano y en el fin del diferendo limítrofe entre Ecuador y Perú.

La Fundación Carter, de la que es patrocinador, supervisó las más importantes jornadas electorales de la región, evitando más de una irregularidad y conjuró numerosos peligros en las incipientes democracias de los países de Centroamérica y el Caribe.

En general su aporte en cuanto a los procesos democráticos de América Latina y a la defensa de los derechos humanos, fue muy valioso.

En diciembre de 2000 con motivo de una de las ceremonias de entrega del Canal, estuvo presente en Panamá. En esa oportunidad, pronunció un discurso en el que criticaba la intervención unilateral norteamericana en tierra panameña sin el previo consentimiento de ese país, contradiciendo a algunos académicos y políticos estadounidenses que opinaban en sentido contrario.

El arribo a La Habana el sábado pasado, ha marcado un antes y después de Carter.

La presencia del ex presidente norteamericano inició un nuevo capítulo en la historia de ambos países. No solo en su gestión como mediador y facilitador de cambios sino por la necesidad imperiosa que tienen las autoridades cubanas para desbloquear la situación económica que atraviesa la isla, especialmente a partir del éxodo soviético.

En tal sentido, el gobierno cubano le abrió las puertas de par en par, prometiéndole pleno acceso a lugares y personas, incluyendo a los círculos de mayor oposición a Fidel Castro y al ambicioso programa de tecnología genética que algunos altos funcionarios del Departamento de Estado acusan de estar fabricando armas biológicas. Un hecho que Castro negó repetidas veces.

Algunos observadores políticos, estiman que Jimmy Carter obtendrá en Cuba la liberación de muchos presos y llevará de vuelta a Washington un enunciado de puntos para hacer posible la ansiada normalización de las relaciones con La Habana, su reincorporación progresiva al sistema interamericano y las bases para una transición gradual, pacífica y ordenada de Cuba hacia la democracia.

A pesar del esfuerzo que pueda mostrar Carter, se hace difícil pensar que Fidel Castro aprobará cualquier ingerencia de los EE.UU. en su sistema político, salvo aquellas que económicamente sean beneficiosas para los cubanos.

Si la reincorporación al sistema interamericano y la transición a la que se refieren los entendidos es, en definitiva, el modelo de países que surgió en las últimas décadas a la sombra del neoliberalismo y la economía de mercado con sus terribles secuelas de hambre y pobreza, Cuba tendrá todavía muchísimas razones para mantenerse alejada de cualquier intento de perpetuar cambios al estilo de vida de sus habitantes.

Equivocado o no, Castro, es en definitiva un sobreprotector y teme que los "cantos de sirena" que van más allá de las fronteras, terminen por destruir muchos de los beneficios por los cuales el pueblo cubano luchó en inferioridad de condiciones en las últimas cuatro décadas.

Haber logrado sobrevivir a todo eso... no es poca cosa. ¿Por qué estropearlo entonces?