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CRÓNICAS DEL PENSAMIENTO

del Informe semanal Año 1 - Nº 7 - Junio de 2004

Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido únicamente mencionando la fuente

© Neira- Di Leone & Asociados 2004

Publicación Interactiva Internaciona

Medios de comunicación

TELEVISIÓN ARGENTINA: EL CULTO AL MAL GUSTO

Por Roberto C. Neira*

Hace algunos años, descubrí en París un mendigo que vivía feliz, a pesar de sus andrajos. Caminaba por las riberas del Sena y en las tardes, cuando veía un grupo de personas que por lo general eran turistas, se dirigía a hablarles muy sonriente. Captaba su atención con monosílabos y gestos elocuentes y luego les indicaba, allá en lo alto del cielo, algo que hacía que los semblantes desconfiados cambiaran y comenzaran a sonreír.

Ese mendigo, cargado de remiendos en su raída vestimenta, les estaba enseñando algo que antes no veían.

Les estaba enseñando la existencia del sol y su poder sobre la naturaleza, las cosas y los hombres. Les estaba enseñando a que descubrieran el brillo de una flor, la transparencia del agua en las fuentes, las expresiones de sus rostros. Les estaba enseñando un mundo de cosas elementales iluminadas por el sol.

En el campo de las comunicaciones y de la cultura quienes en diferentes ámbitos trabajan en él, deberían cumplir una misión esclarecedora y como en la historia del mendigo, revelar las cosas elementales del mundo, informar sanamente y aportar valores positivos para que la gente sepa apreciar y a disfrutar de otra visión global muy distinta a la que nos proponen a diario los canales de televisión.

Informar, revelar, mostrar, hacer notar, tratar de transmitir una realidad, la de todos los días, la del mundo que nos rodea, sin pasar por lo chabacano, vulgar y grosero que es la televisión de nuestros días.

Quería enfatizar sobre la misión de los medios de comunicación, en especial sobre la "caja boba"(de verdad), en que se ha transformado nuestra pobre televisión. Esa de los enlatados sin calidad; de los comerciales idiotas; de los animadores impresentables, peor vestidos, gritones y mal hablados que se matan por liderar la grilla del rating de los "nerds" (nabos); la de los escándalos de Maradona, de Pradón, Suller, Rímolo y Silvio Soldán; la de los "chivos" interminables dentro de los programas; la de la "claque" que ríe groseramente y sin parar en escenas que no tienen la menor comicidad; la de los programas copiados de la televisión española o de los teleteatros que usurpan los nombres de realizaciones extranjeras; en fin, la televisión de Sofovich, Mauro Viale, Mariano Grondona, Neustadt, Tinelli, Susana Giménez, Pergolini, que utilizan al medio para ganar más y más dinero a costa de intoxicar a la audiencia con sus banalidades grotescas.

Esa es nuestra televisión.

Y esta historia no es nueva. La decadencia total del medio fue producto de la privatización de los canales que impulsó Carlos Menem el 23 de diciembre de 1989. Como consecuencia, y dado que "favor con favor se paga..." la pantalla adhirió al discurso menemista iniciando un camino sin retorno que pasó por vaciarla de contenidos exaltando la desvalorización de la palabra.

Al perder el estado el control de los canales, en diez años se consolidaron verdaderos monopolios en nichos de programación.

En todo este tiempo se impuso absolutamente el mercado, por lo tanto el control de calidad del producto audiovisual actual responde solamente al principio del rating.

La crisis de la TV

Cierto es, que a más de un integrante de la fauna televisiva que apuestan al pasatismo descontrolado, no termina de convencerlos la falta de inteligencia para generar programas. Pero, muchos de ellos, contagiados quizá por el cinismo y por la necesidad de mantener su fuente de trabajo, pusieron manos a la obra y terminaron haciendo lo mismo que la competencia, aún siendo concientes del abaratamiento y de la desaparición de los aspectos culturales que deberían transmitir los canales a su público.

De modo que hoy, nuestra televisión, se encuentra ante un callejón sin salida.

El estado no se hace cargo de su responsabilidad al no tener incidencia en la programación de los canales. Y el COMFER, que se supone es un organismo de control, no controla nada , y se desenvuelve en el marco de los favores políticos de los gobernantes de turno que premian con cargos directivos a los amigos que a su vez son utilizados por los intereses de los grupos empresarios que manejan la televisión privada.

Por lo tanto, no hay duda que vamos a continuar asistiendo a los peores ejemplos que puede dar un medio audiovisual al público.

Dependerá entonces solo de la rapidez de reflejos para cambiar de canal e intentar suerte en otros espacios menos comprometidos con la estupidez.

De todos modos, no va a ser tarea fácil.

En principio, los que no tienen acceso a un canal de cable para ver una película, un documental, deportes o programas culturales como los de "Film & Arts", "People & Arts" o Canal "á", tendrán que seguir soportando la programación del 2, 7, 9, 11 y 13.

Sin embargo, tampoco disponer de 70 o más canales es la solución. Muchas veces, por más "zapping" que uno hace, ni siquiera así se encuentra algo interesante.

La escritora Beatriz Sarlo, supo expresar también su opinión sobre esta cuestión:

..."no hay una idea de servicio público. Eso se refleja en los noticieros, que deben ser los peores del mundo, y en la ausencia casi total de programas políticos en la televisión de aire. Se consolidaron verdaderos monopolios, como es el caso del deporte o la competencia de productos idénticos en horarios idénticos. Se ha convertido al público en proveedor de desgracias y rarezas que son puestas en escena para un consumo despiadado y narcisita de la vida privada."

Los teleteatros o culebrones

En los últimos años la aparición de producciones locales, como "Vulnerables", "Primicias", "Gasoleros", "Campeones", hizo creer en una renovación de ideas en cuanto a los contenidos en televisión, donde por una parte se le daba trabajo a un buen número de actores y actrices locales que hacía tiempo no pisaban un set, y, por otro, se interesaba al público con historias de la vida real, bien armadas y excelentemente actuadas. Esta experiencia duró muy poco y fue tan solo un espejismo.

En el año 2003, se lanzaron nuevos productos "Costumbres argentinas", "Soy Gitano" y en el 2004, "Pensionados", "El Deseo" y "Culpable de este amor", con la participación de jóvenes figuras (alguna importada, como Gianella Neyra), que no tienen ningun tipo de aptitud artística para asumir roles protagónicos.

El oasis en el desierto: "Lazos de familia"

Los encargados de contenidos de los canales tratando de buscar una solución para mantener a la audiencia en horarios vespertinos, apelaron a numerosos los teleteatros extranjeros (culebrones).

Por lo general, México, Brasil y Venezuela, marchan a la cabeza de las producciones foráneas que se emiten diariamente entre las 14 y 19, principalmente, en los canales 9, 11 y 13.

Pero solo la producción brasileña "Lazos de Familia", que se emite por Canal 11 de lunes a viernes de 14,15 / 15,15 es de lo mejor que se ha visto últimamente en televisión.

A pesar que ya consumió la mitad de los capítulos, es uno de los mejores ejemplos para apreciar cómo se puede hacer una superproducción de TV con buen gusto, calidad y excelentes actores.

 

 

Sinopsis actualizada de Lazos de familia.

Helena, una mujer madura y muy bella (Vera Fischer) es socia de una clínica de estética y conoce a un joven médico, Edu, (Reynaldo Gianecchini) en un accidente de tránsito. La pasión que surge entre los dos es reprobada por Alma (Marieta Severo) , tía que crió a Edu, que no acepta la diferencia de edad entre su sobrino y Helena. La hija de Helena, Camila (Carolina Dieckmann) se enamora de Edu. Helena, presionada por Alma y por amor a su hija, rompe con Edu. La rebelde Iris (Deborah Secco) es hija del padre de Helena y vive provocando a Pedro (José Mayer), el ex enamorado de su media hermana, que cuida el haras de la familia de Edu. Pedro ignora que es el verdadero padre de Camila, y siente una pasión secreta por Helena, así como Miguel (Tony Ramos), el sofisticado dueño de una librería con el que Helena encuentra consuelo al perder a Edu. Camila está embarazada de Edu y se casan. Después de la partida de los novios, Clara (Regiane Alves), la mujer de Fred (Luigi Baricelli), hijo de Helena, de la que está a punto de separarse por amor a Capitu (Giovanna Antonelli), provoca un escándalo cuando revela a los invitados a la fiesta que Capitu es una muchacha de vida airada. Camila pierde a su hijo y contrae una grave enfermedad (leucemia). Helena y Edu asisten con desesperación al tratamiento que necesita Camila para salvar su vida que, como consecuencia de la quimioterapia, comienza a perder su cabello. El tratamiento no mejora la situación de Camila y la última opción es un trasplante de médula. Como Pedro es el verdadero padre de la hija de Helena, ésta debe embarazarse de él para salvar a su hija.

 

 


(*) Roberto C. Neira es docente, escritor, periodista y fotógrafo. Fue editor de los Suplementos "Turismo" y "El Cronista Exportador" de El Cronista Comercial; colaboró en la edición de suplementos de "Diarios Bonaerenses" y en diversas publicaciones especializadas; tuvo a su cargo la producción periodística de "ENSAMBLE 19" (FM 103.5 PREMIUM) y colabora actualmente con numerosas publicaciones nacionales y extranjeras.  
CRÓNICAS DEL PENSAMIENTO
es una producción de Neira - Di Leone & Asociados
(Servicio Internacional de Prensa)
Directores: Roberto C. Neira y Beatriz Di Leone
Buenos Aires - Argentina
Solicite el Informe Semanal a : neiracomunicaciones@argentina.com Edición Nº 2 de Mayo 2004.

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